EL MUNDO EN QUE VIVIMOS
15-10-2016
Es ciertamente malo, pero porque nosotros lo hacemos así.
Podía ser mucho mejor si no tuviésemos tanta ambición de poder y de dinero. Si
nos conformáramos con lo que tenemos y no quisiéramos tener más y más.
En este mundo, lo peor son las enfermedades, que se
acrecientan con la edad de las personas. Cuando somos niños, no pensamos en los
males, porque nos sentimos bien. Luego vamos a la escuela y nos relacionamos
con los demás niños. Ya, aquí, empiezan los males, porque unos son mejores
estudiantes que otros. Los más despabilados, hacen burla de los más nobles y
les hacen la vida imposible.
Los mejores estudiantes se sienten orgullosos de serlo y los
peores, se sienten mal ante sus compañeros. Los problemas empiezan aquí, porque
los malos estudiantes ven un futuro incierto y poco halagador.
Pronto encontraremos una pareja, con la que compartiremos
todo y hará nuestros días más felices. El destino decidirá si estudiamos más o
menos. Contra más, más posibilidades de encontrar un buen trabajo tenemos, que
nos resuelva nuestros problemas económicos, que son los menos llevaderos.
Si tenemos suerte, encontraremos un trabajo, más bueno o más
malo, según el destino que tengamos y como sepamos apañárnosla. Nos casaremos y
vendrán los hijos, alegría de nuestra vida. No debemos renunciar a una vida
digna, que nos colme de bienes, pero sin perjudicar a nuestros prójimos, que
son nuestros compañeros en esta vida.
No debemos ir siempre a lo nuestro y no ayudar a los demás.
Ser solidarios es ser felices. Dios quiere que nos ayudemos los unos a los
otros, seamos como hermanos y vivamos dichosamente, en este mundo que Él nos ha
regalado.
JOSÉ ANTONIO MÉRIDA.
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